El ser humano es pobre interiormente según el texto, cuando se imagina una felicidad inexistente que no obliga a que el hombre cree un paraíso real y coherente con el entorno y sus capacidades intelectuales; damos valor a todo aquello que se logra sin merito alguno y en esto nos equivocamos porque solo da satisfacción aquello que representa esfuerzo.
Debemos conocer y plantear objetivos de vida que requieran una lucha interna y externa, que involucre el autoconocimiento y las relaciones interpersonales, aceptar al otro implica respeto por todo lo que construye física y interiormente, es reconocer que los puntos de vista son subjetivos y que no siempre podemos coincidir, y que para obtener una sana convivencia me debo regir por las normas sociales.
Un proyecto de vida no se puede realizar cuando no existe el deseo de alcanzar una meta, cuando no tengo claridad de que en mi camino existirán obstáculos pero que mi firmeza en principios y criterios me ayudaran a resolverlos y alcanzar así la realización de éxito y la felicidad.
El éxito en un ser humano constituye entonces un proceso de reconstrucción interior que pueda exteriorizarse sin limitar ni dañar a los demás; es alejarnos de todo pensamiento facilista y profano que va en detención de la esencia y a la personalidad.
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